viernes, 8 de marzo de 2013

Lucy Parsons



Lucy Eldine González Parsons (1853 - 7 de marzo de 1942) fue una dirigente laboral radical y una anarquista comunista estadounidense, recordada por su poderosa oratoria, una de las más influyentes de su tiempo.

Primeros años en Texas

Lucy Parsons nació en 1853 en la ciudad de Waco, estado de Texas. Nació siendo esclava, hija de una mexicana negra llamada Marie del Gather y de John Waller, mestizo de la nación indígena Creek. Lucy quedó huérfana a los 3 años y fue criada por un tío de nombre Oliver Gathings. Durante su juventud era conocida como Lucy González.
En 1870 Lucy conoció a Albert Parsons, un ex-soldado del Ejército Confederado con el que pronto se casaría. Tuvo que casarse ilegalmente, por las leyes contra mezcla racial. Albert Parsons por esa época había recibido un tiro en una pierna y había sido amenazado de linchamiento por defender el registro de votantes negros.
Contra todas las posibles recriminaciones y ataques que pudieran sufrir por ser un matrimonio interracial y activista por la liberación de los negros, Lucy y Albert se casaron en 1871. Tuvieron que huir de Texas hacia Chicago debido a las amenazas que recibieron.

[editar]En Chicago

Ambos se mudaron a Chicago en 1873 y se involucraron fuertemente en el movimiento revolucionario. Al llegar a Chicago Albert Parsons consiguió un empleo como auxiliar en una empresa tipográfica, mientras que Lucy abrió un taller de costura donde hacía vestidos por encargo. Al mismo tiempo los Parsons se volvieron figuras activas en organizaciones libertarias, primeramente involucrándose en elmovimiento obrero a fines del siglo XIX, pero también participando de formas de activismo revolucionario en favor de presos políticos, afrodescendientes, indigentes y mujeres.
Ambos contribuyeron con una serie de artículos y reseñas en los periódicos. Lucy escribió para el periódico The Socialist en 1878 y The Alarm, el diario de la Asociación Internacional de los Trabajadoresque habían fundado, junto con otros colaboradores, en 1883.
En 1886 Lucy Parsons sufriría un duro golpe. Sin ninguna evidencia presentada a la corte que vinculase a Albert Parsons a las bombas de los episodios de Haymarket, Albert fue preso y condenado a muerte junto con August Spies, Adolf Fischer, Louis Lingg y George Engel por el estado de Illinois, todos ellos anarquistas comprometidos con el movimiento obrero en la lucha a favor de la jornada laboral diaria de ocho horas.
La ejecución de Albert Parsons ocurrió el día 11 de noviembre del año siguiente (1887) y, junto con la ejecución de otros cuatro anarquistas se tornó un referente para todo el movimiento obrero mundial, que pasaron gradualmente a adoptar el aniversario de la Revuelta de Haymarket, 1 de mayo, como día de memoria y manifestación de la clase trabajadora.
"Los anarquistas saben que un largo período de educación precisa preceder cualquier gran cambio fundamental en la sociedad, una vez que no crean en la miseria del voto, ni en campañas políticas, pero sí en el desarrollo de individuos con pensamiento autónomo."
Lucy Parsons, Los Princípios del Anarquismo, 1890.
En 1892 luego de publicar Libertad: Una publicación mensual Anarquista-Comunista Revolucionaria, Lucy Parsons casi terminó presa por el tono de sus discursos en los espacios públicos y por distribuir propaganda anarquista.

Divergencias con Emma Goldman

En su defensa por la causa anarquista, Lucy Parsons tuvo desencuentros ideológicos con otros anarquistas contemporáneos, incluyendo a Emma Goldman, debido a su idea de considerar la cuestión de clase más importante que las cuestiones de gênero y a la lucha por la libertad sexual. En opinión de diversos historiadores Emma Goldman y Lucy Parsons representan diferentes generaciones del anarquismo en los Estados Unidos. Este hecho terminó en un conflicto personal e ideológico. Carolyn Ashbaugh analizó las divergencias entre ambas:
"El feminismo de Lucy Parsons consideraba que la opresión sufrida por las mujeres era resultado directo del capitalismo, se basaba en los valores de la clase obrera. El feminismo de Emma Goldman tenía un carácter abstracto de libertad para las mujeres en todas las cosas, en todos los tiempos y en todos los lugares; su feminismo tenía un origen diferente que el de la clase obrera. Goldman representaba el feminismo defendido en el movimiento anarquista de la década de 1890. Los intelectuales anarquistas cuestionarían a Lucy Parsons sobre sus actitudes en relación a la cuestión de las mujeres.
Carolyn, Ashbaugh, Lucy Parsons: American Revolutionary, Chicago: Charles H. Kerr Publishing, 1976.
En 1908, luego que el Captain Mahoney (del departamento de policía de New York) irrumpió en una conferencia de Goldman en Chicago, los titulares de los periódicos decían que la popular anarquista había asistido al espectáculo, “con la singular excepción de Lucy Parsons, que no está en los mejores términos con Emma Goldman.”1
Parsons se dedicaba únicamente a la liberación de la clase obrera, condenando el discurso de Goldman "dirigido a las clases medias"; Goldman acusó a Parsons de montarse sobre la fama que le otorgó el martirio de sus esposo.
Las diferencias ideológicas entre Parsons y Goldman fueron en una escalada de competencia por la popularidad entre una y otra. Goldman, en su autobiografía, Living My Life, mencionó sucintamente la presencia de “Mrs. Lucy Parsons, viuda de nuestro mártir Albert Parsons,” en la convención obrera de Chicago, notando que ella "tuvo una activa participación en los acontecimientos.” Posteriormente, Goldman apenas hizo otra mención acerca de los orígenes como esclava en una familia sureña, y su acercamiento al anarquismo. No existe otra mención a su persona.
En un nivel más personal, Parsons pensaba que era demasiado fácil para Goldman vivir el amor y la sexualidad "libre", y hacer reivindicaciones por la liberación de la mujer y la reestructuración de las relaciones familiares, porque ella no tenía que preocuparse por quedar embarazada: Goldman sufría de una deformación uterina que le impedía tener hijos. Los métodos anticonceptivos no eran de fácil acceso para la clase trabajadora americana, como para alentar una actividad sexual que incrementaría las tasas de embarazos, sumergiendo a las familias en una pobreza aún mayor.

Actividades a inicios del siglo XX

Lucy Parsons en una comisaría de policía en 1915 debido a las manifestaciones del 12 de febrero.
En 1905 participó de la fundación de la organización Industrial Workers of the World, y comenzó a editar el periódico Liberator, que servía de vehículo de comunicación para la IWW en la ciudad de Chicago. El enfoque de Lucy siempre tenía como base la lucha de clases, contra la pobreza y el desmpleo. En enero de1915 Parsons organizó personalmente Manifestaciones de hambrientos por las calles de Chicago, llevando tras de sí a la AFL y al Partido Socialista a tomar parte en una gigantesca manifestación el 12 de febrero.
En esa ocasión, Parsons -que algunos años más tarde, en 1920 sería etiquetada por el Departamento de Policía de Chicago como "más peligrosa que mil insurrectos"-, habría dicho, "Mi concepto de la huelga en el futuro no es una paralización que a su fin la gente se vaya a su casa volviendo a sus hogares hambrientos, sino una huelga en que todos se mantendrán de paro y tomarán los medios de producción necesarios para sí." Parsons precedió a las huelgas sit-down (sentadas) en los Estados Unidos y, más tarde, las ocupaciones de fábricas en la Argentina.
En 1927 comenzó a trabajar en el Comité Nacional de Defensa del Trabajo, una organización progresista que tenía como objetivo defender la libertad de organización de las actividades políticas de los trabajadores y se oponía muchos episodios en que los afro-americanos habían sido injustamente acusados por crímenes que claramente no habían cometido como en el caso de los nueve de Scottsboro y de Angelo Herndon.
Existe una polémica en relación a uno de los pasajes de su biografía. Muchos de sus biógrafos (incluyendo al Lucy Parsons Center, la IWW y Joe Knowles) consideran que Parsons se habría unido al Partido Comunista en 1939. Mientras tanto, otros como Gale Ahrens en su ensayo "Lucy Parsons: Mystery Revolutionist, More Dangerous Than A Thousand Rioters,"2 afirma que en su obituario publicado luego de su muerte por el Partido Comunista no hay ninguna mención sobre una eventual afiliación o sobre el hecho de haber sido miembro del partido.

[editar]Vejez y muerte

Parsons continuó con sus feroces discursos en la Plaza Bughouse de Chicago hasta los 80 años, en uno de los cuales ella habría inspirado a Studs Terkel.3 Una de sus mayores apariciones fue durante la Internacional Harvester en febrero de 1941.
Lucy Parsons falleció el 7 de marzo de 1942, a los 89 años, ciega y debilitada por los años en un incendio accidental. Su esposo en esa época, George Markstall, murió también al día siguiente por las quemaduras mientras intentaba salvarla de las llamas.4 Aún después de muerta el estado siguió considerándola una amenaza, y por ese hecho la policía incautó su biblioteca de más de 1.500 libros con temáticas relacionadas al sexo, el movimento obrero y la anarquía, y todos sus escritos personales. Sus restos mortales fueron enterrados junto a los de su esposo, en las proximidades del Monumento de Haymarket, en el cementerio Waldheim5 (actualmente Cementerio Forest Home), en Forest Park, Chicago.

Declaración de Seneca Falls (1848)

En 1848 se celebró en Seneca Falls (Nueva York) la primera convención sobre los derechos de la mujer en Estados Unidos. Organizada por Lucretia Mott y Elizabeth Cady Stanton. El resultado fue la publicación de la "Declaración de Seneca Falls" (o "Declaración de sentimientos", como ellas la llamaron), un documento basado en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos en el que denunciaban las restricciones, sobre todo políticas, a las que estaban sometidas las mujeres: no poder votar, ni presentarse a elecciones, ni ocupar cargos públicos, ni afiliarse a organizaciones políticas o asistir a reuniones políticas. 
[fragmento; declaración completa en: www.unifemandina.org/unifem/01_09/pandora.htm ] 
 
CONSIDERANDO:
  • Que está convenido que el gran precepto de la naturaleza es que "el hombre ha de perseguir su verdadera y sustancial felicidad". Blackstone en sus Comentarios (1) señala que puesto que esta Ley de la naturaleza es coetánea con la humanidad y fue dictada por Dios, tiene evidentemente primacía sobre cualquier otra. Es obligatoria en toda la tierra, en todos los países y en todos los tiempos; ninguna ley humana tiene valor si la contradice, y aquellas que son válidas derivan toda su fuerza, todo su valor y toda su autoridad mediata e inmediatamente de ella; en consecuencia:
  • DECIDIMOS:
    • Que todas aquellas leyes que sean conflictivas en alguna manera con la verdadera y sustancial felicidad de la mujer, son contrarias al gran precepto de la naturaleza y no tienen validez, pues este precepto tiene primacía sobre cualquier otro.
    • Que todas las leyes que impidan que la mujer ocupe en la sociedad la posición que su conciencia le dicte, o que la sitúen en una posición inferior a la del hombre, son contrarias al gran precepto de la naturaleza y, por lo tanto, no tienen ni fuerza ni autoridad.
    • Que la mujer es igual al hombre - que así lo pretendió el Creador- y que por el bien de la raza humana exige que sea reconocida como tal.
    • Que las mujeres de este país deben ser informadas en cuanto a las leyes bajo la cuales viven, que no deben seguir proclamando su degradación, declarándose satisfechas con su actual situación ni su ignorancia, aseverando que tienen todos los derechos que desean.
    • Que puesto que el hombre pretende ser superior intelectualmente y admite que la mujer lo es moralmente, es preeminente deber suyo animarla a que hable y predique en todas las reuniones religiosas.
    • Que la misma proporción de virtud, delicadeza y refinamiento en el comportamiento que se exige a la mujer en la sociedad, sea exigido al hombre, y las mismas infracciones sean juzgadas con igual severidad, tanto en el hombre como en la mujer.
    • Que la acusación de falta de delicadeza y de decoro con que con tanta frecuencia se inculpa a la mujer cuando dirige la palabra en público, proviene, y con muy mala intención, de los que con su asistencia fomentan su aparición en los escenarios, en los conciertos y en los circos.
    • Que la mujer se ha mantenido satisfecha durante demasiado tiempo dentro de unos límites determinados que unas costumbres corrompidas y una tergiversada interpretación de las Sagradas Escrituras han señalado para ella, y que ya es hora de que se mueva en el medio más amplio que el Creador le ha asignado.
    • Que es deber de las mujeres de este país asegurarse el sagrado derecho del voto.
    • Que la igualdad de los derechos humanos es consecuencia del hecho de que toda la raza humana es idéntica en cuanto a capacidad y responsabilidad.
    • Que habiendo sido investida por el Creador con los mismos dones y con la misma conciencia de responsabilidad para ejercerlos, está demostrado que la mujer, lo mismo que el hombre, tiene el deber y el derecho de promover toda causa justa por todos los medios justos; y en lo que se refiere a los grandes temas religiosos y morales, resulta muy en especial evidente su derecho a impartir con su hermano sus enseñanzas, tanto en público como en privado, por escrito o de palabra, o a través de cualquier medio adecuado, en cualquiera asamblea que valga la pena celebrar; y por ser esto una verdad evidente que emana de los principios de implantación divina de la naturaleza humana, cualquier costumbre o imposición que le sea adversa, tanto si es moderna como si lleva la sanción canosa de la antigüedad, debe ser considerada como una evidente falsedad y en contra de la humanidad.
    • Que la rapidez y el éxito de nuestra causa depende del celo y de los esfuerzos, tanto de los hombres como de las mujeres, para derribar el monopolio de los púlpitos y para conseguir que la mujer participe equitativamente en los diferentes oficios, profesiones y negocios.

    (1) Referencia a "Commentaries on the Laws of England", de William Blackstone (1723-1780), el jurista inglés más influyente del siglo XVIII (nota de AI)
    Elizabeth Cady Stanton (12 de noviembre de 1815 – 26 de octubre 1902) fue una activista estadounidense, abolicionista y figura destacada del movimiento de mujeres. Su Declaración de sentimientos, presentada en la primera convención de derechos de la mujer, sostenida en 1848 en Seneca Falls, Nueva York, es a menudo acreditada como el inicio de los movimientos organizados de derechos de la mujer y sufragio femenino en los Estados Unidos.1
    Antes de que Stanton redujera su enfoque político casi exclusivamente a los derechos de la mujer, fue una activa abolicionista, junto con su esposo, Henry y su primo, Gerrit Smith. A diferencia de muchas personas involucradas en el movimiento de derechos de la mujer, Stanton abordó una serie de cuestiones relativas a las mujeres más allá de los derechos de sufragio. Sus preocupaciones incluyeron los derechos parentales y de custodia de las mujeres, derechos de propiedad, derechos de empleo e ingresos, leyes de divorcio, la salud económica de la familia y control de la natalidad.2 También fue una abierta partidaria del Movimiento por la Templanza del siglo XIX.
     
    Feliz Día de la mujer trabajadora.

    miércoles, 6 de marzo de 2013

    Isabela Bomefree(1797? - 1883)



    Nacida en esclavitud en Nueva York como Isabela Bomefree(1797? - 1883) (luego se cambió a Baumfree). Escapó a Canadá en 1827; cuando el estado de Nueva York abolió la esclavitud en 1829 regresó y se sumó a Elijah Pierson en su predicación evangélica pública. Con el tiempo se convirtió en encendida e influyente oradora en favor tanto del movimiento abolicionista.  Posteriormente se concentró en los derechos de la mujer. Quizás uno de sus discursos más famosos fue ¿No soy mujer?, agudo comentario pronunciado en 1851 en el Congreso de la Mujer en Akron (Ohio) en el que introduce una forma de feminismo mujerista muy avanzada para la época. En 1850, trabajó con Olive Gilbert en su biografía, la Narrative of Sojourner Truth. Durante la Guerra Civil Estadounidense, organizó un acopio de víveres a favor de la Unión. Tras la Guerra Civil norteamericana luchó para lograr que se mantuvieran las promesas de tierras para los antiguos esclavizados.

    ¿No soy mujer?
    Bueno hijos, cuando hay mucho alboroto es porque algo está pasando.
    Creo que tanto los negros del Sur como las mujeres del Norte están todos hablando de derechos y a los hombres blancos no les queda más que ceder muy pronto.
    Pero, ¿De qué se trata de lo estamos hablando aquí?
    Los caballeros dicen que las mujeres necesitan ayuda para subir a las carretas y para pasar sobre los huecos en la calle y que deben tener el mejor puesto en todas partes.
    Pero a mi nadie nunca me ha ayudado a subir a las carretas o a saltar charcos de lodo o me ha dado el mejor puesto! y ¿Acaso no soy una mujer? ¡Mírenme! ¡Miren mis brazos! ¡He arado y sembrado, y trabajado en los establos y ningún hombre lo hizo nunca mejor que yo! Y ¿Acaso no soy una mujer? Puedo trabajar y comer tanto como un hombre si es que consigo alimento-y puedo aguantar el latigazo también! Y ¿Acaso no soy una mujer? Parí trece hijos y vi como todos fueron vendidos como esclavos, cuando lloré junto a las penas de mi madre nadie, excepto Jesús Cristo, me escuchó y ¿Acaso no soy una mujer?
    Entonces se preguntan ¿Qué es lo que tiene en la cabeza? ¿Qué significa esto? (Un miembro de la audiencia sugiere “Intelecto”) -¡Exacto! ¿Qué tiene a que ver todo esto con los derechos de las mujeres y de los negros?
    Si mi cántaro solamente puede contener una pinta y el de ustedes un cuarto, no sería muy egoísta de parte de ustedes no dejarme tener mi pequeña mitad llena? Entonces el pequeño hombre vestido de negro dice que las mujeres no pueden tener tantos derechos comos los hombres, porque Cristo no era una mujer.
    ¿De dónde vino Cristo? ¿De dónde vino Cristo? ¡De Dios y de una mujer! ¡El hombre no tuvo nada que ver con El!
    Gracias por haberme escuchado, ahora la vieja Sojourner no tiene más nada que añadir.

    Leo  tu discurso y veo reflejado en el, a mi  abuela, a mi madre y mis tías. Me veo en muchas cosas pero sobretodo, veo a muchas de las mujeres con las que trabajo y que son Victimas del DF, mujeres que han vivido de dolor en dolor, de angustia en angustia. Victimas en medio de una lucha de poderes en donde el primer botín de guerra son ellas y sus hijos. Esclavistas que actúan con nombres diferentes pero que igualmente se creen dueños de tu vida y destino, que te humillan pero no pueden vivir sin ti. Mujeres cuyos hijos son vendidos y sujetos a una guerra como si ellos fueran cualquier objeto de propiedad. Madres que deben trabajar codo a codo y llegar a casa a seguir reventando con otras responsabilidades además de atender sus hijos, barrer, cocinar, trapear, sin sueldo, son esclavas también. No tienen tierras y en el peor de los casos son desarraigadas de ellas dejando enterrado los restos invisibles de los suyos. Explotadas en las empresas, sus casas, fabricas y el campo.
    En tu discurso representas a las mujeres Victimas del desplazamiento en mi País Colombia, sin suficientes oportunidades laborales dignas, esclavas de un sistema, con hijos arrancados y masacrados además de explotados laboralmente, abusadas sexualmente, mujeres criando hijos sola, ignoradas frente a sus reclamaciones como ser humano, sin garantía de derechos con relación a la educación en donde elijan prepararse en lo que les gusta mas no en lo que les toca.!
    LUCHASTE por los derechos humanos, el derecho a la tierra, la dignidad, el reclamo a la educación, fuste solidaria con los que luchaban, tú usaste la ayuda humanitaria que ahora aplican las instituciones y las ONG, tus ollas comunitarias debieron ser las mas nutritivas por que estaban llenas de lucha como mujer, madre y ciudadana africana descendiente. Tú eres el icono de la mujer trabajadora y sabia.
                            "ANTE TI, MIS RESPETOS Y ADMIRACIÓN"
    Lastima que frente a las mujeres iconos de los derechos humanos y de las mujeres tu no brilles como pionera.